Nuestro director ejecutivo, Wayne Preece, explica por qué se está llevando a cabo una importante modernización de los laboratorios de Hydro en nuestro centro de investigación de Gales.

La palabra «laboratorio» evoca ciertas imágenes en algunos de nosotros, probablemente asociadas a la etapa escolar: pienso en batas blancas, tubos de ensayo, mecheros Bunsen y tal vez algunos microscopios. Durante mi tiempo en Hydro, ha sido reconfortante ver recipientes de Pyrex conviviendo con el instrumental más sofisticado de los electroquímicos, pero lo que estamos instalando ahora es algo que realmente impone respeto y humildad.

El objetivo de nuestro centro de investigación es bastante sencillo. Los clientes nos envían muestras de los líquidos contaminados. Nosotros los descomponemos para determinar exactamente qué contienen y analizamos qué necesitamos para extraer los contaminantes.

Esta labor nunca terminará. Sin embargo, ahora estamos explorando otro enfoque. Básicamente, estamos creando un catálogo de microbios beneficiosos y evaluándolos para determinar contra qué contaminantes puede actuar cada uno.

Existe un gran potencial si se utilizan materiales orgánicos naturales para limpiar ríos, lagos, océanos y masas de agua sucia de origen artificial. Además, nuestros equipos sabrán qué agente utilizar en cada situación.

Desarrollar esa capacidad es una tarea ambiciosa. En el pasado, habríamos necesitado un espacio enorme, incubadoras costosas y una gran cantidad de esfuerzo humano para averiguar qué funcionaba bien y qué no.

Pero ahora estamos creando un laboratorio inteligente donde se puede aprovechar mucho mejor el mismo espacio y ayudar a nuestros científicos a mantenerse a la vanguardia.

El futuro es ahora, o al menos está muy cerca.